viernes 10 de julio de 2009

Palabras en una lista


Por Uriel Bederman

Hay algunas palabras volcadas en una lista.
Hola.
Mamá.
Marina.
Papi.
Autito.
Y Rocito.
Una máquina inaudita las ha medido.
Se la enchufaron con cables y gomitas en la cabeza del hombre,
Que fue niño,
Y en su pecho,
Retumban las reiteradas sílabas.
Y un día,
Acaso ascienda en el inventario la expresión “achis”,
O “achus”,
(Dependiendo la magnitud del microbio),
Y “ay qué sueño”,
“Qué hora es”
“Qué tal la cosa”.
Y, también, entre ellos, su propio nombre:
En ocasiones,
En los rincones solitarios del día,
Se llama a sí mismo,
Casi a los gritos,
Él se llama,
Y sin quererlo,
Su nombre se mete a codazos en el podio,
Una lista impresa a chorro de tinta,
Que la máquina inaudita escupe,
Como si se tratase de un tiquecito,
O alguna ayuda memoria para el bicho que camina entre las góndolas de un supermercado:
Papás.
Leche.
Papel de cocina.
Mamá.

Un periódico,
Una mañana fría,
Rotulará:
“Científicos de la Universidad de Massachusetts lanzan al mercado una máquina capaz de identificar las palabras más utilizadas a lo largo de la vida de un hombre… Casos de estudios preliminares arrojaron la intrigante evidencia: si se imprimiese en un papel la cantidad de veces que K (objeto de estudio) ha dicho la palabra `Cigarro´ la longitud del mismo alcanzaría los 739 kilómetros. Mientras tanto, juegan con la serpentina en un laboratorio y en los ratos de ocio buscan una cura para los pulmones ennegrecidos por el tabaco."

domingo 19 de abril de 2009

A vos te conviene que yo no tenga mal gusto


Por Uriel Bederman

Tenías miedo,
Profundo miedo,
De volverte una pilcha más de mi ropero.
Que yo te calce como me calzo una enagua,
Una camisa esmeralda a rayas naranjas.
Y que por la noche,
A la vuelta de los sudores,
Te enchufe una percha de "Casa Tía",
O una afanada de un hotel,
Con la inscripción delatando,
Y te deje vertical hasta nuevo aviso.
Tenías miedo,
Profundo miedo,
De decirme:
"Tenés mal gusto".
Por que, a fin de cuentas,
Eras una de las cosas que yo elegía;
Eras, purreta,
Una buena porción de mi estética.