
Por Uriel Bederman
Tenías miedo,
Profundo miedo,
De volverte una pilcha más de mi ropero.
Que yo te calce como me calzo una enagua,
Una camisa esmeralda a rayas naranjas.
Y que por la noche,
A la vuelta de los sudores,
Te enchufe una percha de "Casa Tía",
O una afanada de un hotel,
Con la inscripción delatando,
Y te deje vertical hasta nuevo aviso.
Tenías miedo,
Profundo miedo,
De decirme:
"Tenés mal gusto".
Por que, a fin de cuentas,
Eras una de las cosas que yo elegía;
Eras, purreta,
Una buena porción de mi estética.
No hay comentarios:
Publicar un comentario